Me encanta cuando sonríes. Cuando tomas cada uno de mis dedos e inventas una pequeña historia para ellos. Cuando te enfadas y hablas para tí solo. Cuando me besas despacio, y cuando lo haces rápido.
Me encantan los cinco minutos en la cama después de que suene el despertador. Y el suave mecer de tus manos cuando agarran las mías.
Los paseos, las comidas, los bares, las mañanas, los deseos, las pasiones, los amigos, las amigas, los quéhaceres, las emociones, los bajones, las subidas, los besos, las caricias...
Y todo desaparece como el humo.
Y aparece de nuevo entre susurros.
Te quiero siempre, pero sólo cuando estas conmigo.
domingo, 27 de marzo de 2011
lunes, 21 de marzo de 2011
Saliva
Su continuo pasear entre el presente y el pasado de mi memoria. Sus carteles adheridos a cualquier rincón de mi corazón. Sus sueños, confundidos con los míos muy muy lejos de aquí.
Y todas las promesas incumplidas, allí donde quedaron los sueños, muy lejos de aquí...
Y todas las promesas incumplidas, allí donde quedaron los sueños, muy lejos de aquí...
lunes, 14 de marzo de 2011
Mañana
Siempre será tarde para empezar de nuevo. Siéntate y espera, ancláte al tiempo como el moribundo se ancla a la vida.
Sólo el latir del corazón te confirma tus peores temores, sigues aquí, o al menos así lo hace tu cuerpo. Viaja por cada rincón y tú la sientes, cada vez más viva, ¡qué ironía!, cuando tú te sientes cada vez más muerta.
No me toques, dice cada vez que me acerco. Tiene miedo. No quiere contagiarme.
Pero su enfermedad no se contagia...
Sólo el latir del corazón te confirma tus peores temores, sigues aquí, o al menos así lo hace tu cuerpo. Viaja por cada rincón y tú la sientes, cada vez más viva, ¡qué ironía!, cuando tú te sientes cada vez más muerta.
No me toques, dice cada vez que me acerco. Tiene miedo. No quiere contagiarme.
Pero su enfermedad no se contagia...
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