domingo, 19 de febrero de 2012

Así huele la lluvia

Si quiero quererte te quiero... Y tú no tienes nada que decir.
Tú puedes quererme si quieres, o no.
Pero yo te quiero.

miércoles, 8 de febrero de 2012

El arte

El arte sólo es tal si tiene unos espectadores, me dijeron un día charlando en un sofá. El que baila sólo lo hace bien si alguien es testigo de ello. El que pinta no puede regodearse en su ego si no hay nadie que le encuentre un sentido. El actor no cumple su papel si no hay quien le aplauda al final de la función.
Y el escritor no es nadie si su lector no ha aprendido siquiera a leer.
Y así escribimos, pintamos, fotografiamos, bailamos y actuamos en busca de una respuesta, un aplauso, una recompensa. Nos desesperamos por encontrar un juez de nuestro arte, un alguien que nos convenza de lo que valemos, un ente que aprecie nuestro hobbie, una lengua que se mueva al ritmo de unas palabras esperanzadoras, un bolígrafo, pluma, rotulador, lapicero o teclado que confirme, que afirme y que atestigüe.

Pero... No sólo lo hacemos con el arte. Nos vestimos, caminamos, nos movemos, conversamos, decidimos y actuamos como si cada vez que salimos al encuentro de otra persona cualquiera nos enfrentáramos a un juicio. Constantemente, cada minuto de nuestras vidas, cada segundo... Tic Tac... Correcto e incorrecto. Moral e inmoral. Apropiado e inapropiado. De acuerdo y en desacuerdo. Afín o contrario. Listo o tonto. Bueno o malo. Bien o mal.
Y llegamos a casa agotados, deshinchados, contentos de haber superado un día más las pruebas, o no... De haber interpretado un papel que ha gustado, del aplauso de la muchedumbre o de la minoría. Quizás sólo hubo dos manos aplaudiendo, pero eso nos satisface lo necesario.
¿Y al final quiénes somos?
¿Y qué es el arte?