lunes, 23 de enero de 2012

Privación del juicio o del uso de la razón

Estoy loca sí. Lo sé y lo acepto. La mía debe ser un tipo de locura extraña, quizás superficial, quizás una locura que también está loca.
Los médicos dicen que las personas locas lo son en parte por el hecho de no conocer su situación. Yo en cambio no solo la conozco, sino que disfruto con ella. Disfruto intensamente de los momentos en los que no pienso igual que el resto de cerebros, en los que el razonamiento queda anulado a favor de unos instintos desequilibrados y descontrolados.
Saboreo el momento en que otros ojos me miran con miedo, con horror, y hasta con asco. Vivo del placer de la sorpresa que provoca en otro ser vivo un comportamiento inesperado, de su desesperación, de su final aceptación y del instante en que se rinde, abandonado a la idea de ceder ante una loca. Un fuego que se apaga, tozudo, incrédulo, tenaz.
Voy y vengo constantemente, consciente del sentimiento de ira que despierto. Con el continuo vaivén de mis rizos indomables. Nunca me peino. Estoy loca. ¿Lo he dicho ya? Yo estoy loca.
Nunca lo dicen, pero la locura también provoca cierta atracción. Lo sé porque lo noto. Les observo observarme, y jugamos a este juego un buen rato. Ellos buscan en mi cierto sentido del equilibro, de estabilidad, analizando atentos si mi comportamiento se corresponde con el diálogo. Se desorientan. A ellas también les pasa en determinados momentos, aunque son menos. A ellos les encanta, la contradicción de su lógica contra mi locura, contra el deseo más puro. Yo sin embargo les observo analizarme. Y me río por dentro, a veces por fuera, y otras veces no sé si me he reido por dentro o por fuera. Pero siempre me río. Me hace gracia su absurdo, su búsqueda de nada y de todo, su enfrentamiento entre lo que tienen y lo que quieren, su lucha interor de clases, su pelo, su peine, sus zapatos limpios, su mujer perfumada, su intento de amor, sus dientes blancos, sus imanes de nevera, su "debe" y su "haber", sus manos.... Y me río. Nunca saben porqué, y me dan lástima, con todo eso... Y sólo quieren una cosa más. Y está loca. Me preguntan casi siempre porqué me río, qué me hace gracia. Y me dan lástima. Estoy loca, ellos lo saben, y preguntan. Creo que con esperanzas de entender y razonar, de justificarse y de "salvarme". A mí me gusta estar loca.
Y les contesto: "Me hacen gracia tus dientes blancos" Y me río sin parar durante un rato, a veces para mí y otras para él. Pero no le gusta, cierra la boca rápido y continúa perplejo, preguntándose a sí mismo qué ve su inconsciente (literal y figuradamente) en una loca como yo.
"Es deseo"
"¿Qué?"
"Que se llama deseo..."
"Estás loca..."

Ya no me río. No soporto a la gente tonta.
Yo no estoy loca....


jueves, 12 de enero de 2012

martes, 10 de enero de 2012

Suspiros suspensivos


Llegó apenas a esbozar un gemido más corto que el pronunciar de estas palabras, y su amor se escapó entre el espacio de estas frases. Besos y aparte.

domingo, 1 de enero de 2012

Y se acabó

"Eran una pareja que era una pareja"
Y se me escapa una risa tonta y melancólica que más que para el viento era para él. Ese él que nunca existió.
"¿De que te ríes?"
"¿Una pareja que era una pareja? Convincente..."
"Sí, tú me entiendes..."
"Sí"
Y mi respuesta suena a nada, como quien asiente distraido mientras alcanza a comprender el significado completo de la afirmación.
Sí, claro que lo sé. Mis neuronas trabajan sin descanso para conseguir inventar una utopía como aquella. Imaginan y traman a escondidas todo lo que yo deseo, planean como microseres en un mundo de ensueño, se organizan y actúan sin ser vistas, ni oídas, ni sentidas. Y crean para mí a ese ser que completa la pareja que nos convierte en una pareja.