"Eran una pareja que era una pareja"
Y se me escapa una risa tonta y melancólica que más que para el viento era para él. Ese él que nunca existió.
"¿De que te ríes?"
"¿Una pareja que era una pareja? Convincente..."
"Sí, tú me entiendes..."
"Sí"
Y mi respuesta suena a nada, como quien asiente distraido mientras alcanza a comprender el significado completo de la afirmación.
Sí, claro que lo sé. Mis neuronas trabajan sin descanso para conseguir inventar una utopía como aquella. Imaginan y traman a escondidas todo lo que yo deseo, planean como microseres en un mundo de ensueño, se organizan y actúan sin ser vistas, ni oídas, ni sentidas. Y crean para mí a ese ser que completa la pareja que nos convierte en una pareja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario