lunes, 12 de diciembre de 2011

It makes no sense

Me merecía seguir mi camino sin poder echar la vista atrás. Pero en lugar de eso el destino decidió lo que un principio parecía ayudarme. Se me perdonaron todos mis pecados, y los sapos salieron por mi boca uno a uno, despacio, tan verdes, tan asquerosos. Vomité toda la mierda que invadía mis sentidos. Me senté al lado de la taza del water, intercambiando algún pensamiento con Dios, supliqué y me suplicó, vencí y me dí por vencido, lloré y pataleé como lo hubiera hecho un niño. Y así pasé la tarde de domingo, vomitando sin digerir.

Al terminar el día me miré al espejo. No había nadie.... No reconocía a nadie.
Creo que aquello no era un espejo.
No. No reconocía a nadie.
Por favor.... Dadme un espejo.
Por favor....

Un espejo.

Dadme... un espejo.
O un alma....

Dadme. Algo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario