Me cansé de esperar a los domingos para quererte,
y a los miércoles para que tú me quisieras.
Dejé de mirar hacia atrás sólo cuando el viento
empujaba fuerte hacia delante.
Y al final se me quedó toda la vida desencajada
en dirección opuesta a mí misma.
Pero después de todo he aprendido a aprender
que me da pena
toda la que ahora espera a los domingos para quererte,
pero mucha más aquella que espera a los miércoles
sólo
para que la quieras.
Como el que ansía agosto cuando llega septiembre...
No hay comentarios:
Publicar un comentario