miércoles, 27 de enero de 2016

miércoles, 30 de diciembre de 2015

2015, adiós

Se acaba el año 2015 y aunque suene tópico típico o típico tópico esta vez sí que quiero hacer un repaso “en voz alta” sobre estos 365 días.
Me acuerdo como si fuera ayer de cómo empezaba el año, con la vida haciendo alarde de lo bien que es capaz a veces de tomarnos el pelo, en general a todos y en concreto a mí. Quizá por pedirle demasiado, quizá por pedirle lo incorrecto o quizá porque a veces la vida de la vida es tan sumamente aburrida que no puede dejar pasar la oportunidad de reírse un poco a nuestra costa.
El caso es que partiendo de una frustración puntual concreta y no pequeña empecé el año nuevo (que ahora ya es viejo) con la única intención y esperanza de que mejorara. Y lo hizo. A ratos. La vida sólo sabe hacer cosas a ratos, porque se aburre si todo va bien o mal demasiado tiempo. No podía, de manera alguna y de ninguna manera, acabar este año sin:
· Tropezar diez veces más con la misma piedra con la que he tropezado ya otras quince. 
· Encontrar nuevas piedras.
· Encontrar algo más que frustración al final de un túnel laboral.
· Acabar un máster orgullosamente.
· Hacer los kilómetros justos del Camino de Santiago para que se considere camino y no paseo y que fuera lo mejor de mi año.
· Poner en práctica aquello que tan bien sonaba cuando nunca hizo falta usarlo y que decía algo así como “las personas que estén conmigo que estén porque quieran y los que no hay que dejarlos marchar”. Y darte cuenta de que es difícil y al amor propio no le gusta nada. 
· Aceptar que estás más perdida que un pulpo en un garaje y no hacer un drama de ello.
· Aprender demasiadas cosas para listarlas. Pero, sobre todo, si tengo que elegir alguna, aprender con alegría que cinco años no son tantos y que hay pocas cosas que se queden en el tintero emocional. 
· Descubrir nuevos sitios increíbles dentro de la geografía española.
· Aprender a hacer surf.
· Coger dos aviones cada semana durante un mes y darte cuenta de que tampoco es para tanto.
· Llorar muchas veces, pero reír muchas más.
· Empezar a ver Juego de Tronos muy a mi pesar al principio (y ahora también).
· Apuntarme e IR al gimnasio.
· Y sobre todo aprender que cada uno de nosotros actúa y piensa sólo como cada uno de nosotros y no se puede esperar de otra manera.
El caso es que partiendo de una frustración puntual concreta y no pequeña empecé el año nuevo (que ahora ya es viejo) con la única intención y esperanza de que mejorara. Y lo hizo. A ratos. La vida sólo sabe hacer cosas a ratos, porque se aburre si todo va bien o mal demasiado tiempo. No podía, de manera alguna y de ninguna manera, acabar este año sin que terminara mucho mejor de lo que empezó :). 
Así que estoy dispuesta a lidiar con el hecho de que 2016 empezará como le dé la gana. No pienso ni por un momento caer en el error de la “caja de los deseos de 2016”, ah no no… Una y no más.
*Y al 2016 sólo le pido que empiece bien :) 
**Y que a ratos vaya mal… 
***Pero sobre todo que vaya bien… Más ratos bien… 

viernes, 14 de agosto de 2015

Recuerda


Me he cansado de esperar a que vuelva
lo que hace ya tiempo que sé
que no
va
a
volver.

La inocencia, como alguna otra cosa,
es algo que sólo perdemos una vez.
Ganamos, sin embargo, otras cosas,
como el placer
de
saber.

Aunque joda.

(Y joder si jode)



martes, 28 de julio de 2015

Borrador

Y todo lo que nunca quiso que supieran cupo en tan pocas palabras en su boca que el solo gesto de volver a abrirla truncó para siempre todos sus "para siempre".

Un hoy, hace dos años

Me cansé de esperar a los domingos para quererte,
y a los miércoles para que tú me quisieras.

Dejé de mirar hacia atrás sólo cuando el viento
empujaba fuerte hacia delante.
Y al final se me quedó toda la vida desencajada
en dirección opuesta a mí misma.

Pero después de todo he aprendido a aprender
que me da pena
toda la que ahora espera a los domingos para quererte,
pero mucha más aquella que espera a los miércoles
sólo
para que la quieras.

Como el que ansía agosto cuando llega septiembre...

lunes, 4 de mayo de 2015

Felicidades atrasadas

Ella es de esas mujeres que cuando dice que no es que no y punto. Pero y punto y final, no y punto y seguido.
Por supuesto nada de puntos suspensivos.
Ni de punto y aparte.
Punto y final.

Ella sabe llorar por dentro sin que se note por fuera, y sorber la pena raspando el esófago. No me lo dice nunca, pero a veces sé que escuece.
También es experta en verme llorar y preguntarme, sin que le sirva mi respuesta. Porque de ella aprendí que nunca se llora por nada. Que si te buscas por dentro, siempre encuentras.
Que aunque ella no se parece en nada a mí, y yo soy una blanda, pese a eso, me enseñó a pensar en todo lo que pasa.

Ella es un cúmulo de fuerza que a veces me pregunto cómo ha sobrevivido a tanta tempestad y a tanta calma. Sin apenas arrugas en los ojos.

No es de las que necesitan una llamada cada día o un beso cada noche. Ni de las que no duermen esperando a que vengas.
Ella es de las que te deja que te equivoques, que te tropieces y que te enfades hasta reventar, para poder luego abrazarte sin siquiera un "te lo dije".
Creo que sabe, nunca me lo ha dicho, que la vida consiste en vivir, y que para vivir hay que caerse muchas veces. Hay que caerse, SOLO, muchas veces.
Y yo creo que sabe, nunca se lo he dicho, que aunque las cosas no siempre me salgan como lo dibujé en mi mente, agradezco la libertad plena a equivocarme que me ha dado.

Ella es el pragmatismo en persona, que achaca a la antítesis del síndrome de diógenes.
Lo tira todo. Todo lo que no vale.
Y yo lo guardo todo. Guardo todo lo que no vale.
Supongo, de nuevo, que tiene un almacén entero de recuerdos entre conexiones neuronales, y que es capaz de asumir el fin de cosas que no se guardan en tickets de metro.
A mi con ella me pasa lo mismo. Me sería imposible guardarla en ningún papel - recuerdo.

Creo que no hay persona a la que más admire, aunque sepa muchas veces que se equivoca.
No hay persona que más me importe. No hay juicio que más me duela.

Y aunque con palabras se lo digo pocas veces (no recuerdo ninguna) y en cierto punto hasta nos incomoda,

Te quiero
Mamá

jueves, 12 de marzo de 2015

One, two, three... Go!

Salió a correr cuando estuvo lista.
Y se dio cuenta de que estaba lista cuando salió a correr.

Gracias al tiempo por lo que nos da a cambio de quitarnos vida.