miércoles, 8 de febrero de 2017
domingo, 21 de agosto de 2016
Para ti
Me he perdido deliberadamente
en la tela de araña de la vida
y aún respiro.
He querido con tanta ansia
que he muerto varias veces
con los mismos besos
con los que he resucitado.
He echado de menos tan salvajemente
que me ha ahogado la impotencia
de no ver la luz del perdón en superficie.
Y al final siempre he aprendido
que para querer hay que besar,
con el alma y con el cuerpo.
Quizá un poco más con el alma
que con el cuerpo…
Que para perderse hay que andar
y que leer,
y ya sabíamos
que el que lee mucho y anda mucho,
ve mucho y sabe mucho.
Pero no sabíamos nadie
que el que lee mucho aprende
a demandar demasiado
y el que anda mucho
a veces se pierde
en la tela de araña de la vida.
También aprendí
que arriesgar en balde
pone en riesgo la cordura
pero arriesgar con causa
aporta vida.
Y la vida es lo único que queda
cuando ya no queda nada.
miércoles, 27 de enero de 2016
miércoles, 30 de diciembre de 2015
2015, adiós
Se acaba el año 2015 y aunque suene tópico típico o típico tópico esta vez sí que quiero hacer un repaso “en voz alta” sobre estos 365 días.
Me acuerdo como si fuera ayer de cómo empezaba el año, con la vida haciendo alarde de lo bien que es capaz a veces de tomarnos el pelo, en general a todos y en concreto a mí. Quizá por pedirle demasiado, quizá por pedirle lo incorrecto o quizá porque a veces la vida de la vida es tan sumamente aburrida que no puede dejar pasar la oportunidad de reírse un poco a nuestra costa.
El caso es que partiendo de una frustración puntual concreta y no pequeña empecé el año nuevo (que ahora ya es viejo) con la única intención y esperanza de que mejorara. Y lo hizo. A ratos. La vida sólo sabe hacer cosas a ratos, porque se aburre si todo va bien o mal demasiado tiempo. No podía, de manera alguna y de ninguna manera, acabar este año sin:
· Tropezar diez veces más con la misma piedra con la que he tropezado ya otras quince.
· Encontrar nuevas piedras.
· Encontrar algo más que frustración al final de un túnel laboral.
· Acabar un máster orgullosamente.
· Hacer los kilómetros justos del Camino de Santiago para que se considere camino y no paseo y que fuera lo mejor de mi año.
· Poner en práctica aquello que tan bien sonaba cuando nunca hizo falta usarlo y que decía algo así como “las personas que estén conmigo que estén porque quieran y los que no hay que dejarlos marchar”. Y darte cuenta de que es difícil y al amor propio no le gusta nada.
· Aceptar que estás más perdida que un pulpo en un garaje y no hacer un drama de ello.
· Aprender demasiadas cosas para listarlas. Pero, sobre todo, si tengo que elegir alguna, aprender con alegría que cinco años no son tantos y que hay pocas cosas que se queden en el tintero emocional.
· Descubrir nuevos sitios increíbles dentro de la geografía española.
· Aprender a hacer surf.
· Coger dos aviones cada semana durante un mes y darte cuenta de que tampoco es para tanto.
· Llorar muchas veces, pero reír muchas más.
· Empezar a ver Juego de Tronos muy a mi pesar al principio (y ahora también).
· Apuntarme e IR al gimnasio.
· Y sobre todo aprender que cada uno de nosotros actúa y piensa sólo como cada uno de nosotros y no se puede esperar de otra manera.
El caso es que partiendo de una frustración puntual concreta y no pequeña empecé el año nuevo (que ahora ya es viejo) con la única intención y esperanza de que mejorara. Y lo hizo. A ratos. La vida sólo sabe hacer cosas a ratos, porque se aburre si todo va bien o mal demasiado tiempo. No podía, de manera alguna y de ninguna manera, acabar este año sin que terminara mucho mejor de lo que empezó :).
Así que estoy dispuesta a lidiar con el hecho de que 2016 empezará como le dé la gana. No pienso ni por un momento caer en el error de la “caja de los deseos de 2016”, ah no no… Una y no más.
*Y al 2016 sólo le pido que empiece bien :)
**Y que a ratos vaya mal…
***Pero sobre todo que vaya bien… Más ratos bien…
viernes, 14 de agosto de 2015
Recuerda
lo que hace ya tiempo que sé
que no
va
a
volver.
La inocencia, como alguna otra cosa,
es algo que sólo perdemos una vez.
Ganamos, sin embargo, otras cosas,
como el placer
de
saber.
Aunque joda.
(Y joder si jode)
martes, 28 de julio de 2015
Borrador
Y todo lo que nunca quiso que supieran cupo en tan pocas palabras en su boca que el solo gesto de volver a abrirla truncó para siempre todos sus "para siempre".
Un hoy, hace dos años
Me cansé de esperar a los domingos para quererte,
y a los miércoles para que tú me quisieras.
Dejé de mirar hacia atrás sólo cuando el viento
empujaba fuerte hacia delante.
Y al final se me quedó toda la vida desencajada
en dirección opuesta a mí misma.
Pero después de todo he aprendido a aprender
que me da pena
toda la que ahora espera a los domingos para quererte,
pero mucha más aquella que espera a los miércoles
sólo
para que la quieras.
Como el que ansía agosto cuando llega septiembre...
y a los miércoles para que tú me quisieras.
Dejé de mirar hacia atrás sólo cuando el viento
empujaba fuerte hacia delante.
Y al final se me quedó toda la vida desencajada
en dirección opuesta a mí misma.
Pero después de todo he aprendido a aprender
que me da pena
toda la que ahora espera a los domingos para quererte,
pero mucha más aquella que espera a los miércoles
sólo
para que la quieras.
Como el que ansía agosto cuando llega septiembre...
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