jueves, 1 de diciembre de 2011

Que ser cobarde no valga la pena

Pablo era de esas personas que se bebía la leche condensada y hacía castillos de nata montada sobre su boca. Nunca bajaba la tapa del water y bebía morro todo cuanto caía en sus manos.
Pablo no llamaba nunca por teléfono ni buscaba mujeres en cada discoteca. Miraba por la ventana cada vez que llovía y ponía los pies sobre la mesa sin nigún tipo de pudor.
Pablo era así. Y además era un cobarde. Nunca tuvo nada, nunca jugó a nada, no soportaba la idea de perder.
Pablo corría todos los días hasta la guardería donde trabajaba Marta. La miraba ir y venir de un lado a otro, jugar con los niños, recorrer el patio, toser, hablar, reir... Y disfrutaba con ello más que con nada de lo que hacía.
Pablo era así. Y así fue toda su vida. Un cobarde.

1 comentario:

  1. Muchos serían cobardes si tuvieran el coraje : Tomamos por valientes a cobardes quienes tenian miedo de huir !!

    Beaucoup seraient lâches s'ils en avaient le courage.... On a pris pour braves des lâches qui craignaient de fuir.

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