Remito mis nuevos ataques a viejos recuerdos. Me doy cuenta de que cuanto más cargo contra ti en realidad más estoy cargando contra mí mismo y el peso de toda la mierda que llevo en esta mochila que suma y suma cada año.
Si hubiera sabido lo que sé ahora, y por el contrario ahora supiera lo que sabía entonces, tan sólo lo que sabía entonces... Si así fuera entonces quizás hoy no me bloquearía el miedo a que te fueras y preferiría la insensatez de andar sobre un tejado en ruinas por llegar hasta algún lado contigo. Si los recuerdos no existieran, la vida no dejara huellas y al cerrar los párpados sólo encontráramos vacío, entonces quizás podría decirte con palabras lo que sé que me intuyes cuando me miras directamente a los ojos.
Si sólo hubiera "ahora" sin la existencia del "antes" probablemente no retrocedería tanto por cada paso que avanzo, te diría las verdades sin tapujos, como haría mi yo del "ahora" cuando era "antes", te compraría un libro y te lo regalaría con una de esas dedicatorias que no se olvidan, dejaría de lado la jodida visión pragmática de las cosas que no deberían meditarse y te prometería la luna aunque supiera que no puedo alcanzarla.
El problema es que no existe un "ahora" separado de un "antes", que la vida deja heridas imborrables y que cuando cerramos los ojos aparecen fantasmas que me susurran el riesgo de ir a buscarte, de regalarte un libro o de colmarte de las verdades sin tapujos que en el fondo mereces.
No cabe nada en cajas cerradas.Y yo, sinceramente, quiero abrirte todas mis ventanas.
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