Hola David,
He dudado mucho en si escribirte o no. He dudado en que te diría si me decidía finalmente a hacerlo y aquí lo tienes.
En realidad no tengo mucho que decir, han pasado cuatro años, creo que ya no soy la Paula que conociste ni tu el David a quien yo insultaba. Creo que ha habido tiempo de reflexión y de lo que no es reflexión.
Tengo muchísimas más preguntas que respuestas, ¿porqué escribiste una primera vez? ¿y la segunda?
David, tú y yo jamás nos quisimos, nunca nos amamos, no vivimos ningún tipo de romance. El amor es algo más que una mirada, que una llamada, que un juego verbal. Sí es verdad que podríamos habernos querido, podríamos haberlo intentado al menos, pero no lo hicimos y eso es lo que cuenta. Tú elegiste y yo acepté, aunque tu elección viniera impresa con tinta en un papel arrugado que llegaría días más tarde de mi última conversación contigo. Esa es otra pregunta, ¿por qué no usas el mail como todo el mundo, por que te empeñas en ser diferente hasta cuatro años después?
Siento lo de Marta... Bueno juré que en este correo no mentiría, no lo siento. Estás loco, siempre lo has estado, y pretendes hacer uso de la poca cordura que te queda en el peor momento... Elegir por seguir un comportamiento que no te caracteriza, elegir por pereza, por cobardía y por comodidad. No, no lo siento, me alegro.
En cuanto a si estoy sola o acompañada... Creo que dejaste de tener acceso a ese tipo de información en cuanto deslizaste ese sobre por el buzón hace cuatro años. Estoy muy contenta si es lo que quieres saber.
Por lo demás... Nose David, creo que no hay más que debamos saber el uno del otro. Siempre seremos lo que podríamos haber sido, y eso ya no puede cambiarse, y lo que a tí te pasa es que estás obsesionado con la idea. No me quieres, estás cegado por el ideal que has construido sobre lo que un día pudimos ser y no elegiste. Sólo tienes que imaginar que hubieramos sido muy desgraciados, yo todo el día metiéndome con esa camiseta que te ponías de chiste barato, la manera que tenías de llamarme Pau que tanto me irritaba, la continua discusión política, los k.o, y yo preguntandome día a día por qué cama te estarás paseando, o de quien te apetece encapricharte ahora.
Ahora sí que eres adulto, ahora es el momento de empezar a actuar como tal y a hacer uso de esa poquita cordura que a veces tienes. Céntrate, olvídate de mi y empieza de nuevo con cualquiera otra Paula que encuentres en tu camino.
Adios,
Paula.
P.D: No te perdono David, lo siento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario